Fútbol

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05 de septiembre de 2012 • 15:52 • actualizado el 11 de septiembre de 2012 a las 09:07

Eliminatorias del 90 y 94, el mejor momento de Colombia

Francisco Maturana junto a Faustino Asprilla, en un entrenamiento de Selección Colombia en Barranquilla
Foto: AFP
  • Redactor Deportes
 

La selección Colombia clasificó al Mundial de Italia 1990 y Estados Unidos 1994, tras efectuar buenas actuaciones en las respectivas eliminatorias, y aunque para ir a Italia tuvo que pelear el repechaje, su clasificación supo a gloría, pues llevaba 28 años sin participar.

Barranquilla se convirtió en el centro de todas las miradas al ser nombrada como la sede de la selección Colombia en 1989, gracias al técnico Francisco Maturana y al entonces presidente de la Federación Colombiana de Fútbol , León Londoño Tamayo, quienes aseguraron que la ‘arenosa’ cumplía con todos los requisitos para ser la casa del equipo nacional. De inmediato, ‘curramba la bella’ se vistió de amarillo, azul y rojo y la acogió como una integrante más de su región. 

Los barranquilleros cumplieron, acompañaron a los ‘cafeteros’ en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, lo alentaron y se convirtieron en ese jugador #12, que jamás dejó un espacio vacío en las tribunas, que con sus cantos opacó al rival e impulsó a los 11 guerreros a luchar por la clasificación a la máxima cita del fútbol. 

El 20 de agosto de 1989 Colombia ganó 2-0 contra Ecuador en el ‘Metro’, con goles de Arnoldo Iguarán, perdió en su visita a Paraguay 2-1, el 27 de ese mismo mes. El 3 de septiembre empató 0-0 contra Ecuador. En Barranquilla, venció 2-1 a Paraguay, con tantos de Arnoldo Iguarán y Rubén Darío Hernández. 

En el repechaje enfrentó a Israel, al que venció en el Metropolitano 1-0 con gol de Albeiro Usuriaga y empató 0-0 en el juego de vuelta el 30 de octubre. 

Así Colombia llegó a Italia, impulsada por el amor de un pueblo, de una nación que jamás paró de alentarla, que se paralizó antes sus partidos, que se rindió ante sus jugadores, que sufrió, lloró y celebró con sus derrotas y sus victorias. 

Los dirigidos por Maturana y Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez (Asistente Técnico) se lucieron en el mundial de 1990, clasificaron a los octavos de final como uno de los mejores terceros. En esta instancia se enfrentaron a Camerún y fueron eliminados al caer en el alargue 2-1. 

Sin embargo, la fiebre por la selección aumentó en el país, el equipo se convirtió en una insignia nacional, todos los colombianos amaban, se identifican y hablaban con orgullo de la ‘tricolor’. 

Incluso el presidente de la República, César Gaviria, le rindió un homenaje a uno de los principales gestores de esta hazaña, Francisco Maturana, al invitarlo a hacer parte de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991. El técnico antioqueño era en ese momento un ídolo para el pueblo, para los amantes del fútbol y de la selección. 

Luego llegó una etapa transitoria, en la que ‘Pacho’ Maturana abandona el conjunto nacional y se va a dirigir al Valladolid de España. La dirección técnica de la selección  la asume el entrenador Luis Augusto ‘Chiqui’ García, quien afronta la Copa América de Chile 1991, en la que Colombia ocupó el cuarto lugar- con la misma base de jugadores que jugó en el Mundial- y por primera vez en la historia vence a Brasil. 

Pero, para la Copa América de 1993 y las eliminatorias al Mundial de Estados Unidos 1994 retorna Francisco Maturana con todo su cuerpo técnico y empieza a labrar el camino rumbo a la cita mundialista en Barranquilla. 

La ‘arenosa’ nuevamente fue la anfitriona, recibió a la delegación con los brazos abiertos, con el calor, el cariño y el ambiente de carnaval propio de esta ciudad. Los barranquilleros prendieron la fiesta, vistieron la ciudad con los colores patrios y renació la ilusión de ir a una nueva competencia mundial. 

Fue entonces cuando volvió a brillar la selección, con jugadores como Iván René Valenciano, Faustino Asprilla, Adolfo el ‘tren’ Valencia y otro grupo de jugadores insignias que ya habían hecho parte del combinado nacional en las pasadas eliminatorias. 

Colombia no tuvo un buen arranque, pero se repuso y con el calor de la afición se llenó de motivos, de energía y de fuerza para buscar la clasificación. En el primer juego empató 0-0 contra Paraguay, en esa ocasión Faustino Asprilla desperdició un penalti. Pero luego los ‘cafeteros’ viajan a Perú y lo superan 1-0 gracias a la anotación de Freddy Rincón. 

La selección se afianza y en Barranquilla vence 2-1, a Argentina (que venía de ser campeona en la Copa América y llegaba con un invicto de 33 fechas), con anotaciones de Iván René Valenciano y Adolfo Valencia.  La afición se ‘enloquece’ de amor por la ‘tricolor’, el fervor por el equipo, sus jugadores y el cuerpo técnico aumenta. 

Luego, empata 1-1 con Paraguay y regresa al Metropolitano para golear 4-0 a Perú con goles de Iván René Valenciano, Freddy Rincón, Alexis Mendoza y Wilson Pérez.

Pero la cúspide, el fenómeno de la selección se dio, sin duda, cuando Colombia goleó 5-0 a Argentina, en Buenos Aires, Freddy Rincón (41’ y 74’), Faustino Asprilla (50’ y 75’) y Adolfo Valencia (85’) pusieron a festejar al país entero, el himno nacional retumbó en los hogares colombianos, las banderas se ondearon en su honor, los pitos y la algarabía se sintieron en todos los rincones de la nación y la fiebre por la ‘tricolor’ se estalló, pues todo un pueblo se rindió a sus pies.

Fue entonces el momento más brillante de la selección Colombia, cuando hubo más fervor, amor y fiebre por el combinado nacional, se convirtió en la insignia del país, en el ámbito deportivo.

 

 

 

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