Fútbol

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01 de julio de 2012 • 17:04

Italia enmudeció tras la derrota y la tristeza se apoderó de los italianos

 

Italia enmudeció esta noche tras la derrota de la selección italiana por 4-0 frente a España en la final de la Eurocopa 2012 y la tristeza y el desaliento se apoderó de los "tifosi" (hinchas) y de los italianos en general que abarrotaban las plazas de las principales ciudades del país.

La alegría de las horas previas, con el ondear de banderas nacionales y coches tocando sin cesar la bocina por las calles, así como los gritos de "Italia, Italia" y "forza, forza" de los aficionados se apagaron en el minuto 14 cuando Silva marcó el primer gol de España.

Todavía los italianos desde las plazas animaron a su equipo, convencidos de que el gol "azzurro" no tardaría en llegar, pero el segundo tanto español, de Alba, cayó como un jarro de agua fría y la alegría se convirtió en rabia y desilusión.

El momento de desencanto fue aprovechado por grupos ultras para lanzar petardos y gases lacrimógenos contra las pantallas gigantes de televisión instaladas en el Circo Massimo de Roma.

Más de medio millón de romanos se dieron cita, según el ayuntamiento, en el Circo Massimo de la Ciudad Eterna, donde fueron colocadas cinco pantallas gigantes, que fueron apagadas antes de que concluyera el partido, para evitar daños mayores.

Ante el temor a incidentes, 1.300 policías se encargaron de la seguridad en las zonas y plaza de la capital donde se reunieron, en total, alrededor de un millón de personas.

En un ambiente silencioso, sólo roto por algunos ultras, los romanos volvieron a sus casas, dejando para otra ocasión los festejos, que, como es tradición, celebran en la plaza Venecia, el corazón de la ciudad.

No obstante, las fuerzas del orden redoblaron la seguridad en las monumentales plazas romanas, como Navona, Popolo, España, así como en algunas instituciones extranjeras y embajadas, como la de España, para prevenir posibles incidentes

En Nápoles, los napolitanos también abandonaron las plazas y el lungomare (paseo marítimo) antes del final del partido, a la vez que desaparecieron de las calles los numerosos puestos ambulantes de ventas de banderas, bufandas, etc, algunos de los cuales ya habían incluido incluso camisetas "azzurras" de "campeones de la Eurocopa 2012.

En Milán se reunieron 60.000 personas en la plaza del Duomo (catedral), que abandonaron desilusionados el lugar tras la derrota y en medio de una ligera lluvia. Sólo quedaron en la plaza los españoles, en su mayoría "erasmus", que estudian allí y en otras zonas norteñas, ondeando banderas españolas.

El cónsul de España en Milán, Emilio Fernández Castaño, presenció el partido en el Idroscalo, una zona de recreo de Milán, junto al presidente de la Provincia (diputación provincial), Guido Podesta. El diplomático expresó su alegría y dijo a la prensa local que ha sido "un gran partido, que ha regalado una inmensa alegría a los españoles en un momento difícil".

La selección italiana llegará mañana a Roma, donde será recibida por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, y se espera que los aficionados la arropen y vitoreen como subcampeona de Europa.

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