Kiev vive su último día de 'futbolmanía' en la Eurocopa

 

Numerosos ucranianos y extranjeros comenzaron desde primera hora del domingo a acercarse a la zona para los hinchas del centro de Kiev o al estadio Olímpico, con motivo del cierre de la Eurocopa-2012, con la final entre españoles e italianos.

La principal arteria de la ciudad, convertida en peatonal durante el torneo, volvió a ser el punto de reunión de los aficionados locales.

Cerca de 160 vuelos de hinchas y autoridades se esperaban el domingo en el aeropuerto de la capital ucraniana, según la página web de informaciones gubernamentales Ucrania-2012.

Los aficionados se decantaban por uno u otro equipo, bien con camisetas rojas de apoyo al equipo de Vicente del Bosque o azzurras en favor de Andrea Pirlo, Mario Balotelli y compañía.

Otro no tenían favoritos, como el jefe del gobierno municipal, Olexandre Popov, que acudió al lugar a inaugurar una carrera de coches que comenzó en esta zona de la ciudad, dentro de los festejos de despedida del gran torneo.

"No voy a apoyar ni a uno ni a otro. Me gustan los españoles y los italianos", declaró a la AFP en el centro de un Kiev que vivía su último día de la "futbolmanía" que ha invadido a casi todos durante tres semanas.

"Lo que espero es un partido bonito, lleno de emoción, ya que los equipos lo valen. Serán las individualidades las que lo decidan", añadió Popov, que tenía previsto acudir al estadio Olímpico para ver el partido, junto a otros responsables políticos ucranianos y extranjeros.

Numerosas personalidades se esperan en el palco de autoridades, empezando por el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy y el príncipe heredero del país, Felipe, a pesar de que en los dos anteriores partidos de la Roja en Ucrania no hubo representación oficial como protesta por la situación en prisión de la exprimera ministra Yulia Timoshenko.

Rajoy estimó que su país ya había transmitido el mensaje a Ucrania y que la final era demasiado importante como para perdérsela. Junto a él estará su homólogo italiano Mario Monti, el presidente polaco Bronislaw Komorowski y el jefe del gobierno húngaro Viktor Orban.

La Unión Europea reclama desde hace varios meses la liberación de Timoshenko, que cumple con una pena de siete años de prisión por abuso de poder y que se queja de maltrato en la cárcel. La UE cree que es un caso de justicia selectiva.

Como protesta, varios gobiernos europeos como Francia, Reino Unido y Alemania rechazaron enviar representación a los partidos de los equipos en Ucrania.

Por su parte, el jefe de Estado bielorruso Alexander Lukachenko, acusado en Europa Occidental de violar las libertades en su país.

Este domingo, seis militantes del movimiento feminista Femen, que acostumbra a realizar manifestaciones con los pechos desnudos, se desnudaron contra su visita delante del estadio, antes de ser rápidamente detenidas por la policía.

"La UEFA demostró una ausencia total de escrúpulos" aceptando que el dirigente bielorruso, calificado por la anterior administración estadounidense de "último dictador de Europa", asista a la final, señaló el movimineto en un comunicado.

En total, hasta 500.000 extranjeros podrían estar en Kiev para la clausura del campeonato, que comenzó el 8 de junio en Varsovia.

Las tres semanas del campeonato se han saldado sin incidentes destacables en Ucrania, un país que para evitar problemas el última día cuenta con 7.300 policías movilizados.

"La experiencia de los primeros partidos nos permitieron detectar eventuales riesgos, pero sigo un poco nervioso", subrayó Popov.

"Me sentiré tranquilo al 100% cuando todo haya terminado y cuando el último turista se haya ido. Será entonces cuando podremos decir +sí, lo hemos conseguido+", destacó.

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