Fútbol

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01 de julio de 2012 • 19:04

La desilusión se apoderó de los 'tifosi' en las calles de Roma

 

Como síntoma de que las cosas no iban nada bien, varios centenares de hinchas comenzaron a abandonar el Circo Máximo de Roma antes incluso del término de la final de la Eurocopa-2012, perdida por Italia ante España (4-0) este domingo en Kiev.

Ese había sido uno de los principales puntos de reunión de los 'tifosi' para seguir juntos el encuentro en pantallas gigantes.

Tras el duro revés, las casi 50.000 personas reunidas en un día de fuerte calor desde primera hora de la tarde se fueron dispersando en silencio, en busca de un autobús, un metro o un taxi, con el que poder volver pronto a casa porque no había nada que celebrar.

"Siento el peso de la derrota. La voluntad estaba ahí, pero (los jugadores) estaban realmente cansados. Lo hemos intentado al máximo, pero esperaba más", comenta Fabio, de 23 años, antes de abandonar ese lugar histórico cercano al emblemático Coliseo.

"Pero ya es mucho haber llegado hasta aquí", añadió este hincha, vestido con la camiseta azzurra.

Junto a él está Lorenza, de 20 años, que guarda su bandera italiana bajo el brazo: "Estoy un poco triste, pero son dos grandes equipos, España también".

En la cadena de televisión Rai Uno, el jefe del gobierno italiano, Mario Monti, que asistía al encuentro en Kiev, intentó levantar la moral de la población: "Fui a ver a los jugadores al vestuario y les dije que nos habían hecho soñar. Esta noche nos hemos despertado, pero tenemos que estar orgullosos de ellos".

Antes incluso del tercer gol, centenares de aficionados habían comenzado ya a dejar el recinto del Circo Máximo, un inmensa antiguo estadio romano donde tenían lugar carreras de caballos o carros en la Antigüedad.

Con el rostro serio, muchos de ellos llenos de sudor por las temperaturas de alrededor de 40 grados que se vivieron este domingo en Roma, la mayoría de hinchas no tenía ganas de hablar con la prensa de sus impresiones sobre el partido.

Para Lorenzo, de 21 años, Italia ha perdido una batalla, pero no la guerra.

"Tenemos que recuperarnos. Tengo realmente mucha confianza sobre nuestras opciones en el próximo Mundial" en 2014 en Brasil", destacó.

Los primeros aficionados habían llegado hacia las 13h00 GMT al Circo para situarse lo más cerca posible de las cuatro pantallas gigantes colocadas por el gobierno municipal, en un lugar al que se desplazaron también quince ambulancias, 300.000 botellas de agua, 200 voluntarios y 300 profesionales sanitarios.

Emilio Graziano, un camarero de 23 años procedente de Todi (centro del país) veía antes del encuentro "difícil pero posible" ganar a España, mientras formulaba la célebre fórmula de César: "Veni, Vedi, Vici" (Viné, vi y vencí).

No pudo ser. Habrá que esperar a una próxima ocasión para celebrar un título y muchos ya comienzan a pensar en el Mundial de dentro de dos años.

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