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09 de agosto de 2013 • 09:47

Caterine Ibargüen, la buscadora de oro

 

Después de colgarse la medalla de bronce en el triple salto del Mundial de atletismo de Daegu-2011 y subir un escalón en el podio con la plata en los Juegos Olímpicos de Londres-2012, la colombiana Caterine Ibargüen afronta el Mundial de Moscú con el oro como gran reto.

A la capital rusa llegará de nuevo en el grupo de grandes favoritas, como una más que firme aspirante a las medallas y como una de las candidatas directas al título, aunque no lo tendrá fácil ante otras de las atletas que brillan en esta disciplina, como ella, en los últimos años.

Ibargüen, con los 14,83 metros que le permitieron ganar en la reunión de Eugene (Estados Unidos), tiene la segunda mejor marca de este año, sólo superada por la ucraniana Olha Saladuha (14,85 metros), la saltadora que ganó el oro en el anterior Mundial, pero que en los Juegos de Londres quedó por detrás de la colombiana, teniendo que conformarse con el bronce.

Presumiblemente, el oro en Moscú podría estar algo más cerca de los 15 metros, por lo que Ibargüen, de 29 años, deberá continuar su progresión en una temporada en la que toda su preparación ha estado encaminada a llegar en el máximo de su forma a este Mundial, su objetivo primordial.

En Daegu, cuando irrumpió definitivamente como una de las figuras mundiales del triple salto, alcanzó 14,84 metros, apenas unos días después de haber asombrado a todos con la que sigue siendo su mejor marca personal, 14,99 metros, conseguidos en la altura de Bogotá.

En los Panamericanos de Guadalajara-2011, sin kazajas, ucranianas ni otras de sus temibles adversarias del otro lado del Atlántico, sí pudo conseguir la victoria, con 14,92 metros en la ciudad mexicana.

En Londres-2012, había dicho que el objetivo estaba en batir su récord personal y llegar a 15 metros, pero se quedó con 14,80, un poco más corta que en Daegu, pero ya le sirvió para lograr un metal superior, la plata, que celebró como si fuera un auténtico oro.

"Estoy feliz de darle una alegría más a mi país, quería la de oro, para eso trabajé, pero aquí está mi medalla para toda Colombia", dijo entonces la saltadora negra, que tiene como mentor al cubano Ubaldo Duany, el hombre que hizo que dejara el salto de altura y pasara al triple salto, para el que vio con acierto que tenía condiciones excepcionales.

Fue la segunda medalla para el atletismo colombiano en unos Juegos Olímpicos, después del bronce de Ximena Restrepo en los 400 metros de Barcelona-1992.

Un año antes también había hecho historia con el bronce, que junto al conseguido unos días antes por Luis Fernando López en los 20 kilómetros marcha fueron las primeras preseas de la historia de Colombia en un Mundial de atletismo.

El desafío ahora por lo tanto estará en el oro, un metal que ningún atleta colombiano ha conseguido nunca en una de las dos grandes competiciones (Juegos Olímpicos o Mundial) en este deporte y que parece tener en su mano la estrella y gran esperanza de la delegación colombiana en Rusia.

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